La moneda durante la Guerra de Sucesión en Navarra y Aragón

La moneda durante la Guerra de Sucesión en Navarra y Aragón

La moneda durante la Guerra de Sucesión en Navarra y Aragón 500 258 admin

Continuando con el estudio de las emisiones durante la Guerra de Sucesión, se analizan las realizadas en los reinos de Navarra y Aragón. Mientras que el primero de ellos se mantuvo en todo momento fiel al bando felipista, Aragón reconoció como monarca al Pretendiente Carlos. Por ello, mientras que Navarra conservó tras el enfrentamiento sus fueros, Aragón vio sus libertades abolidas por los Decretos de Nueva planta, y entre ellas su derecho a la emisión de moneda propia.

La moneda navarra

La Casa de Moneda de Pamplona estaba ubicada desde 1524 en el edificio de la Cámara de Comptos, y se batió numerario de cobre hasta 1789. Las emisiones de moneda realizadas en Navarra lo son exclusivamente a martillo, aunque en el Museo de Navarra se conserva un volante, y de un solo tipo, durante toda la centuria. Su forma debía ser octogonal y siguieron siendo de labra muy tosca.

En su anverso constaban las iniciales o el monograma del soberano reinante, y el ordinal correspondiente, bien como rey de España o bien como rey de Navarra – F y, FO II o VI, CAR VI o III. En el reverso se incluían las armas de Navarra, las cadenas, coronadas, entre P(amplon)A. Los valores acuñados eran múltiplos del maravedí. (En la imagen medio maravedí de Pamplona, sin fecha).

Si bien el marco de Navarra tenía, como el castellano, 8 onzas, cada una cuatro cuartos, cada cuarto cuatro adarmes, y cada adarme 36 granos, con lo que contenían nominalmente un total de 4.608 granos; cada grano navarro era 1/16 más pesado que el castellanos, por lo que el marco navarro estaba realmente compuesto de 4.896 granos castellanos, y cien marcos de Navarra equivalían a 106¼ marcos castellanos.

En 1705 había en el Reino una gran escasez de moneda menuda, dado que las piezas batidas en la última emisión anterior, que databa de 1695 y había sido ordenada por las Cortes de Corella, de maravedíes y cornados, había prácticamente desaparecido. Esto había llevado a la introducción de moneda foránea de cobre en el reino, procedente de Aragón, los dinerillos, y del sur de Francia, los llamados tolosanos.

Unos años después, en 1708, la Diputación dirigió una Representación al virrey poniendo de manifiesto que había entrado en el Reino gran cantidad de moneda francesa de ¼ de escudo de ese año y del inmediatamente precedente, bajas de peso y de ley, que incluso en su país de origen tenía una estimación menor, para el pago de las soldadas. El virrey contestó a la misma en fecha 25 de noviembre de ese mismo año, comunicando a la Diputación que dichas monedas iban a ser analizadas por el ensayador y el contraste, desconociéndose si dichos análisis se llevaron a cabo.

Previa solicitud del administrador del mayorazgo de don Martín de Lizarazu, don Luis López Cerraín, las Cortes de Sangüesa celebradas en 1705 dispusieron que, en el plazo de dos años, se labrase moneda de cobre, ajustada a 122 piezas de maravedí por libra, por valor de cuatro mil ducados, tres mil de maravedíes y mil de cornados, por cuenta del maestro mayor de la Casa de la Moneda.

Esta emisión no se llegó a realizar, debido principalmente a las circunstancias políticas, dado que fue imposible importar mineral de las Islas Británicas, por lo que la Diputación solicitó al Virrey Príncipe de Castillón el 20 de septiembre de 1714 que se cumpliese lo prevenido en las Cortes de Sangüesa, lo que fue concedido, comenzando la labra el 18 de octubre de ese mismo año. (En la imagen maravedí de Pamplona de 1714).

Las emisiones de Aragón

Durante la Guerra de Sucesión el pretendiente Carlos, Archiduque de Austria, acuñó en Aragón moneda de vellón, dinerillos o miajas, siguiendo los tipos tradicionales de este reino, en la ceca de Zaragoza, que se remontan a las primeras monedas batidas en tiempos de Jaime I. En su anverso se encuentra una cabeza coronada a izquierda, entre C y A, dentro de un círculo de puntos, y la leyenda CAROLVS III REX, y en el reverso la cruz patriarcal dentro de un círculo de puntos, y la leyenda ARAGONUM y la fecha. Hay moneda acuñada de fecha 1706 y 1709.

Xavier Sanahuja admite con reservas la publicación de un dinero jaqués a nombre del Archiduque por Sánchez Recuenco en la revista Gaceta Numismática, con reverso con las cuatro cabezas, característico del reinado de Felipe IV, esperando la aparición de algún otro ejemplar bien conservado para certificar o rehusar su autenticidad.

Tras la ocupación de Zaragoza en 1707, se realizó una emisión en su ceca que conservaba los tipos tradicionales del numerario aragonés, reales de a cuatro y a ocho con pesos ajustados a la metrología castellana, tanto redondos como macuquinos. Tras la abolición de los fueros ese mismo año, se introdujeron otras monedas provinciales de menor valor con respecto a la moneda jaquesa, y en 1709 se encontraron 46.418 reales de moneda menuda francesa.

Una vez que la ciudad se recuperó definitivamente en 1709, por Real Cédula de 26 de noviembre de ese año se autorizó la acuñación de menudos en cantidad de 200.000 marcos, empezando su labra el 1 de enero siguiente. Dos años más tarde, el 20 de enero de 1712, se autorizó una nueva emisión de hasta 50.000 marcos, y el 23 de febrero de 1713 se concedió al alcaide de la Casa de Moneda, don Pedro Melchor de Alegre, un dinero por cada marco batido.

A partir de 1710 y hasta 1719 Felipe V, IV de Aragón, batió moneda de vellón en Aragón, cambiando los motivos tradicionales.

En su anverso aparece el busto desnudo del monarca mirando a derecha, y la leyenda PHILIP V D REX, y en su reverso la cruz cantonada con las cuatro cabezas de los reyes moros muertos en la batalla de Alcoraz, con la leyenda M ARAGONVM y la fecha.

En la Casa de Moneda de Zaragoza se acuñó moneda de plata con sus tipos tradicionales, siendo la única de toda la Corona donde sucedió. Se conservan ejemplares a su nombre de ocho y cuatro reales de 1707 y reales sencillos y dobles de 1716. En los mismos aparece en su anverso la leyenda PHILIPPUS V DEI G, y en su campo las barras de Aragón coronadas, con los cuatro palos de gules, y en su reverso cruz equilátera con las cabezas de los reyes moros en orla de lóbulos dentro de gráfila y la leyenda ARAGONUM REX y la fecha. A los lados del escudo aparecen, entre rosetas, a izquierda las letras CA de ceca y a la derecha el numeral del valor.

Para saber más:

Archivo General de Navarra, Sección de Monedas, Pesos y Medidas.

ASSÓ Y DEL RÍO, I.J. de, Historia de la economía política de Aragón, Zaragoza, 1798.

BORDAZAR DE ARTAZU, A., Proporcion de monedas, pesos i medidas, con principios practicos de Artihmetica, i Geometria para su uso, Valencia, 1736.

FERIA Y PEREZ, R., “La industrialización de la producción monetaria en España, 1700-1868”, en VI Jornadas Científicas sobre documentación borbónica en España y América (1700-1868), Madrid, 2007, pp. 155-176.

FONTECHA Y SANCHEZ, R. de, La moneda de vellón y cobre de la Monarquía Española (Años 1516 a 1931), Madrid, 1968.

MARÍN DE LA SALUD, J., La moneda navarra y su documentación. 1513-1838, Madrid, 1975.

MARTÍNEZ GÓMEZ, V., Manual de comercio en el que se halla la descripción de las monedas, pesos y medidas que se usan en los Reynos de España, y la reducción de las monedas imaginarias que en su comercio tienen curso a reales de plata antigua y reales de vellón, y de las de Mallorca, Cataluña, Aragón, Navarra y Valencia a reales de vellón, Resumen de las Reales Cédulas y Ordenes sobre los Vales Reales, y de la Acequia Imperial, y su valor en cada día del año, en reales de vellón, con quince tablas, Madrid, 1795.

Novissima Recopilación de las Leyes de el Reino de Navarra, hechas en sus cortes Generales desde el año de 1512, hasta el de 1716, inclusive, oficina de Joseph Joachin Martínez, Pamplona, 1735.

ROMERO JUNCAL, D. ’Primer reinado de Felipe V (1700-1724), Borbones, hace trescientos años’, Crónica Numismática, enero 2001, pp. 50-54.

ROYO ORTÍN, M.L., ’La moneda en Aragón. La dinastía Borbón’, www.numisma.org, 2011, pp. 1-35.

SANAHUJA ANGUERA, X., ’Reconsideración de la moneda jaquesa de vellón de época moderna (1519-1717)’, NVMISMA, nº 247, enero-diciembre 2003, pp. 87-104

Pedro Damián Cano Borrego

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