Las monedas de Nuestra Señora de las Mercedes: ¿una historia con final feliz?

Las monedas de Nuestra Señora de las Mercedes: ¿una historia con final feliz?

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El pasado 2 de diciembre la mayor parte del tesoro de la fragata fue trasladado al Museo de Nacional de Arqueología Submarina de Cartagena (ARQVA), donde se conservará y expondrá. Sin embargo, la conservación, documentación y posterior exposición de más de medio millón de monedas no es una tarea sencilla y requerirá tiempo y recursos.

El viernes 30 de noviembre el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte daba a conocer en una concurrida rueda de prensa que había decidido el destino final del tesoro de Nuestra Señora de las Mercedes. Los objetos recuperados en el litigio contra la empresa Odyssey irían a parar al Museo Nacional de Arqueología Submarina, el ARQVA, con sede en Cartagena. Nada que objetar a esta decisión: el ARQVA es un museo nacional, cuya temática concuerda totalmente con los materiales en cuestión y que ha demostrado ser una institución puntera en la materia. Además parece que se ha evitado la dispersión de materiales entre diferentes museos e instituciones que, con diferentes argumentos de mayor o menor peso, solicitaban una parte del hallazgo. Y ni que decir tiene que uno de los mayores valores que puede tener un hallazgo monetario, desde el punto de vista histórico o arqueológico, es que se conserve íntegro para poder estudiarlo en su totalidad.

La previsión del ministerio es que el tesoro pueda exponerse en los próximos meses y que se realicen exposiciones itinerantes por distintos puntos del país. Ahora bien ¿cómo se expone medio millón de monedas? Sin duda es un reto para cualquier museógrafo, y viendo el tratamiento que se da a la numismática en la gran mayoría de los museos y exposiciones de nuestro país, no podemos ser muy optimistas. Para empezar, el material, no nos engañemos, no es gran cosa. La mayoría de las monedas recuperadas pertenecen a un mismo año (1803) y una sola ceca (Lima), con los mismos tipos, con estados de conservación nada buenos… en fin, nada vistoso desde el punto de vista estrictamente numismático.

Habrá que buscar otro enfoque, que podría centrarse en mostrar, por ejemplo, cómo se transportaban las monedas, las cajas de caudales en las que se guardaban, el destino final que tendrían… Aún así, medio millón son muchas piezas que exhibir, a no ser que queramos emular al famoso tío Gilito con su piscina de monedas en versión ocho reales.

Pero antes de llegar a la exposición, las monedas deben pasar por un proceso de restauración, catalogación y documentación que aún no se ha concluido. El dossier de prensa del ministerio habla de 309.396 monedas “individualizadas”, de las cuales 212 son de oro y 309.184 de plata. Pero además tenemos 265.157 monedas de plata en bloque, esto es, unidas entre sí y sin separar ni restaurar.

El ministerio ha informado de que el pasado 2 de diciembre se realizó con éxito el traslado de los materiales a Cartagena. Sin embargo, a pesar de lo que ha trascendido a los medios, no todo se ha llevado allí. En el Museo Arqueológico Nacional se encuentran actualmente las 5.138 monedas que ya habían sido restauradas cuando el tesoro volvió a España, para la realización de la fase 3 del plan de actuación del ministerio, que consiste en su “estudio, catalogación y digitalización”, puesto que según dice el dossier del ministerio “dicha institución tiene los mejores especialistas en numismática de los museos nacionales”. Es decir, parece deducirse que a ARQVA se van a llevar las piezas sin restaurar para que se sometan a los procesos de estabilización y conservación necesarios y después ¿volverán al MAN para ser catalogadas y estudiadas?

Todos hemos leído u oído en los medios que las piezas estaban ya documentadas y catalogadas, algo increíble para quienes sabemos algo de numismática y nos hemos enfrentado al estudio de una colección o conjunto de piezas, aún sin ser de la envergadura de éste. Y la lectura atenta de los datos proporcionados por el ministerio nos da la razón, puesto que parece que simplemente se ha realizado una evaluación general del hallazgo, contando las monedas y realizando quizás una primera clasificación por cecas o años, únicamente, claro está, de las monedas que están “inidividualizadas”.

Ahora bien ¿cuál es el valor numismático real del tesoro de Nuestra Señora de las Mercedes? Por mucho que se repita en los medios que es “incalculable”, todos sabemos que no es cierto y que su valor numismático es muy relativo. ¿Merece la pena invertir recursos humanos, tiempo y dinero en el estudio de medio millón de piezas prácticamente iguales, cuando la inmensa mayoría de las colecciones numismáticas de los museos españoles se encuentra sin ni siquiera contabilizar —–no digamos ya catalogar-, o cuando el estado no se ha movido para intentar recuperar, aunque fuera una, de las piezas únicas que pertenecían a la antigua colección de la Hispanic Society?

El verdadero valor de la recuperación de este tesoro es que el gobierno español se ha plantado frente al expolio de nuestro patrimonio y ha hecho valer sus derechos en los tribunales internacionales. Por eso, el éxito obtenido es una muy buena propaganda para cualquier gobierno, independientemente del valor intrínseco del resultado.

Pero por otro lado, frente a esta batalla ganada a la que se ha dado un enorme eco mediático, hay otros asuntos en los que el ministerio no mueve ficha: ¿qué pasa con los cascos celtibéricos que se iban a subastar en Alemania y cuya venta ha paralizado la fiscalía de ese país, esperando que nuestro gobierno actúe? ¿Es que todos los recursos del ministerio de cultura, también los jurídicos, se han agotado con el caso Odyssey y no se puede seguir peleando en otros frentes?

Son muchas preguntas; algunas de ellas se irán resolviendo con el tiempo. Posiblemente el año que viene, como ha anunciado el ministerio, se exhibirá una pequeña parte de las monedas de Las Mercedes, en exposiciones que se anunciarán a bombo y platillo, y que se nos venderán como uno de los grandes hitos de la recuperación del patrimonio español.

Isabel Rodríguez Casanova

Fotos: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

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