Nuevo graffitti en un denario de Bolskan

Nuevo graffitti en un denario de Bolskan

Nuevo graffitti en un denario de Bolskan 448 400 admin

En el año 2012 tenía lugar en Madrid, a cargo de la empresa Jesús Vico, S.A., la subasta de una parte de la colección numismática de la Hispanic Society of America. Uno de los lotes se componía de 157 denarios ibéricos pertenecientes a Bolskan y entre ellos hemos podido localizar un interesante graffitti.

La ceca de Bolskan ha tenido siempre una gran representación. Sus piezas aparecen en casi todas las colecciones públicas y privadas del ámbito internacional ya que fue la que mayor volumen de monedas emitió. Su presencia en los hallazgos y ocultaciones nos indica su amplia dispersión sobre todo por la Celtiberia y en los centros mineros de la Ulterior. Este éxito fue debido a que Sertorio la eligió como centro de sus operaciones frente al ejército romano por estar situada estratégicamente entre el Valle del Ebro y los Pirineos.

La firma Jesús Vico, S.A. nos permitió analizar detalladamente este conjunto de monedas, antes de que salieran al mercado. Las piezas procedían del que fuera fundador de la Hispanic Society of America, Archer Milton Huntington. El aspecto numismático de su colección pocas veces ha sido tratado, a pesar de que uno de sus primeros proyectos fue el de conseguir monedas antiguas muchas de las cuales habían pertenecido a los más prestigiosos coleccionistas de la época como era el caso del español Rafael Cervera y Royo. Un dato importante a tener en consideración sobre este hecho es que la tendencia coleccionista hasta finales del siglo XIX fue la de reunir sólo una pieza representativa de cada tipo, emisión o ceca utilizando el término genérico de monetario que equivalía a repertorio o muestrario (más afín a lo que se pretendía obtener) en vez de colección de monedas (Ripollés, P.P. y Abascal, J.M., 2007: 25-26). Sin embargo, este conjunto de Bolskan, además de ser numeroso, presentaba una gran homogeneidad entre todas sus piezas. Tanto el estudio de los tipos como el de las leyendas demuestran que las monedas pertenecen sólo a dos de los siete grupos estilísticos que estableció Almudena Domínguez (Domínguez, A., 1991). Igualmente, las estadísticas metrológicas realizadas nos ofrecían unos pesos muy similares en todas las piezas con una media de conjunto de 3,83 gr, la cual se acerca considerablemente al patrón de peso establecido por los romanos para los denarios de 3,86 gr que al igual que Bolskan utilizaron otras cecas en sus acuñaciones autorizadas por Roma.

El hecho de que todas estas monedas formasen un conjunto tan amplio y homogéneo, además de su parecido estado de conservación, nos hizo pensar en la posibilidad de que se tratase de una ocultación o tesoro que habría llegado a manos de Huntington sin dejar constancia del suceso. No hay que olvidar que por aquel tiempo las leyes españolas no protegían todavía el comercio de antigüedades permitiendo la disgregación de muchos hallazgos. Pero, además, el descubrimiento de una singular pieza acrecentó el interés de la investigación. En ella encontramos, tanto en anverso como en reverso, un tipo de marca o contramarca, llamada graffitti, cuyo significado desconocemos.

Aunque se han realizado diversos estudios sobre estas contramarcas de las monedas ibéricas todavía no se puede asegurar cuál era su función exacta. La mayoría de los autores parecen coincidir en atribuirles un uso bastante esporádico en la Antigüedad que alcanzaría mayor difusión en la época romana. Este fenómeno se constata fundamentalmente en las zonas lejanas a Roma, como la Península Ibérica, en donde, debido a la distancia y la urgencia económica derivada de los conflictos bélicos la reutilización de las monedas era más frecuente (Hurtado, T., 2005:867). Guadán fue el primero en realizar una recopilación de las diferentes clases de contramarcas que aparecían en las monedas ibéricas. En total estableció once tipos (Guadán, A.M., 1960: 23). De todos ellos nos interesa el último en donde incluimos las de la pieza expuesta. El autor define esta clase como graffitti hechos a buril (Guadán, A.M., 1960: 23-24). La finalidad de estas marcas es objeto de debate. Para Guadán estas señales daban curso legal y ponían en circulación un numerario en un momento cronológico posterior al de su circulación inicial con la autorización de los decuriones o del propio emperador (Guadán, A.M., 1960: 22-23). Para otros autores, estas contramarcas invalidaban el valor de la moneda que pasaba a convertirse en algo parecido a una tessera que sólo se podía emplear dentro de la comunidad que le había otorgado ese valor y en donde podía servir para asistir a espectáculos o como donativo entre otras funciones (Chaves, F., 1979: 42). Otra teoría es la que ve en esta función de contramarcar las monedas una forma de retenerlas en un ámbito cercano para realizar con ellas dispendios municipales (García-Bellido, Mª P. y Blázquez, C., 2001: 114). Estudios más recientes son más prudentes a la hora de formular propuestas sobre la función de estas marcas y sólo demuestran que son las ciudades las que se encargaron de contramarcar las monedas que habían acuñado en otros períodos utilizando para ello las iniciales de la propia ciudad o signos más antiguos que ya presentaban sus emisiones iniciales. Incluso muchas cecas no sólo contramarcaron sus monedas sino también las de otras ciudades, cercanas o lejanas (Hurtado, T., 2005: 867). En los denarios romanos de la misma época aparecen también estas marcas incisas. En el caso de las romanas, además, suelen coincidir con piezas bastante desgastadas y serían marcas de banqueros o contables (Chaves, F., 2005: 21).

En esta pieza de Bolskan, perteneciente a la ex colección de la Hispanic Society of America, es difícil diferenciar qué tipo de graffiti se ha dibujado. Consultando los recogidos en la obra de Guadán el que más se asemeja es el que se correspondería a la inicial de la ciudad de Gades escrita en alfabeto fenicio y que, según Guadán, aparece fundamentalmente en los ases (Guadán, A.M., 1960: 38). Si realmente representase esta tipología estaríamos ante un ejemplo, como recoge Hurtado, de ciudades que contramarcaron monedas de otras cecas y, además, sería un claro testigo de la dispersión de las monedas de Bolskan hacia la Ulterior. El hecho de que Guadán sólo hubiera constatado su aparición en los ases no significa que no las hubiese en los denarios. En cualquier caso es muy probable que nos encontremos ante una pieza inédita ya que tampoco Almudena Domínguez reconoce este tipo de contramarcas en la moneda de plata de la ceca.

Esta singular pieza ajusta algo más la cronología del conjunto la cual hemos establecido siguiendo las 19 series propuestas por García-Bellido y Blázquez (García-Bellido, Mª P. y Blázquez, C., 2001) y que en el caso de este grupo se limitarían a la 2ª, 3ª y 4ª emisiones. Las monedas más antiguas pertenecerían a la 2ª y 3ª serie. Empezarían a emitirse a finales de la segunda mitad del siglo II a.C. (años 130-72 a.C.) hasta la fecha de la Guerras Sertorianas (años 82-72 a.C.). A partir de entonces comienza la acuñación de la 4ª serie que durará hasta el año 39 a.C. en el cual gobierna Domicio Calvino y aparece ya la leyenda latina Osca.

La cronología de inicio que se ha dado para el fenómeno del contramarcado ha sido después de las Guerras Sertorianas, quizás por la carencia de metal tras estos conflictos, y su duración se confirma en la moneda oscense hasta aproximadamente el año 37 d.C. cuando sube al poder Calígula (Domínguez, A., 1991: 146).

El hecho de que en el estudio historiográfico que hemos realizado sobre la ceca de Bolskan no se mencione nunca una pieza similar afianza la teoría de que, posiblemente, nos encontramos ante una parte o el todo de alguna ocultación o tesoro sin identificar ya que en ninguno de los hallazgos conocidos y estudiados en los que aparecen piezas de Bolskan, se menciona esta moneda con graffitti. Es cierto que reconocer los graffitti obliga a una cuidada revisión de las piezas, algo que no siempre se hizo, al parecer, en la formación de la colección de Huntington (en la que se engloban grandes lotes de monedas).

Resulta difícil saber de qué colección anterior procedían estas piezas cuando las adquirió Huntington. En lo que se refiere a moneda hispánica, la más importante de cuantas pasaron a engrosar su monetario fue la de Cervera. Pero es difícil establecer conclusiones acertadas sobre si realmente, éstas de Bolskan, formaron parte de ella. Existen dos publicaciones que podrían haber esclarecido este asunto pero que, sin embargo, no parecen ofrecer datos seguros. Nos referimos al álbum de improntas de Antonio Vives (el cual tomó como modelos las piezas de Cervera) y a un catálogo manuscrito existente en la American Numismatic Society que, probablemente, lo habría encargado realizar el propio Cervera. En cualquier caso no parece probable que todo este conjunto estuviera dentro del monetario de Cervera ya que como aseguraba el propio Huntington ésta se trataba de una colección general (Mora, G., 1997: 195). Por lo tanto, es más lógico pensar que al grupo de monedas de Bolskan procedentes de algún tesoro u ocultación se uniesen algunas monedas de la misma ceca que Huntington obtuvo con la compra de la colección Cervera o viceversa ya que no podemos precisar cuál de las dos adquisiciones se realizó primero.

Para saber más:

Bendala, M., Del Álamo, C. y Prados, L. (2009): El Tesoro arqueológico de la Hispanic Society of America, Ed. Museo Arqueológico Regional, Alcalá de Henares, Madrid.

Domínguez, A., (1991): Medallas de la Antigüedad. Las acuñaciones ibéricas y romanas de Osca, Ed. Excelentísimo Ayuntamiento de Huesca.

Guadán, A.M, de, (1960): “Tipología de las contramarcas en la numismática Ibero-romana”, Numario Hispánico, IX, pp. 7-121.

Hurtado, T., (2005): “La función de las contramarcas locales aplicadas en Hispania”, en XII Congreso Internacional de Numismática (Madrid, 2003), pp. 867-875.

Mónica Aragón Peña

Máster en Arqueología y Patrimonio

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