Panda chino, tradición milenaria en una onza de oro

Panda chino, tradición milenaria en una onza de oro

Panda chino, tradición milenaria en una onza de oro 560 309 admin

El Gobierno de la República Popular China inició en los años 80 del pasado siglo un giro enorme en su política de acuñaciones, cuando decidió competir con los países emisores de bullion poniendo en el mercado una moneda que fuera capaz de atraer la atención de los consumidores occidentales, inversores y coleccionistas, además de la amplia población asiática atraída milenariamente por el brillo del oro.

Así nació en 1982 el Panda Chino, una onza troy (31,01 gr.) de oro fino de 999 milésimas y 32 mm. de diámetro, de las que se emitieron 13.532 piezas. A la onza se le sumaron otros tres tamaños de 1/2, 1/4 y 1/10, con 27 mm., 22 mm. y 18 mm. respectivamente, con las siguientes tiradas: 13.391 monedas, 42.243 y 77.598 piezas para la versión más pequeña. Al año siguiente, debido a la gran demanda internacional, los emisores decidieron sumar un nuevo módulo, el de 1/20 de onza con 14 mm. de diámetro.

Una de las particularidades más importantes de este bullion es que desde 1982 al año 2000 los diseños de los anversos variaron anualmente, ofreciendo en cada emisión una imagen particularizada del símbolo nacional chino: el oso Panda. Sólo los años 2001 y 2002 los emisores mantuvieron la misma imagen en anverso, pero ante el disgusto y reiteradas quejas de sus compradores habituales, no tuvieron más remedio que volver a diversificar las imágenes de tan popular animal.

Para las imágenes cambiantes de los anversos se seleccionan diseños de una variedad de actividades planteadas por el oso panda gigante, como el bambú que comen, escalada de árboles, la diversión y juego, tanto en pareja como en solitario, etc. Estas imágenes del panda gigante con su gran encanto y ternura amorosa se representan siempre con claridad y vivos contrastes que asemejan los colores blanco y negro de su piel.

Al cambiar el diseño cada año, los emisores chinos fueron capaces de construir una demanda constante de estos productos, independientemente de las fluctuaciones del precio del oro. Creando además un bullion coleccionable moderno.

1982 – 1991
1992 – 1999
2000 – 2009

Por lo que se refiere a los reversos, sólo ha habido tres diferentes desde 1982, con tramos que llegaron hasta 1991 la primera imagen; de 1992 a 1999 la segunda; y de 2000 hasta la actualidad la tercera. Tres figuraciones diferentes de un mismo lugar: la Sala de Oraciones por las Cosechas Abundantes en el Templo del Cielo, en Beijing.

La salida al mercado del Panda chino en 1982 tuvo tanto éxito, que fue literalmente barrido de las manos de los distribuidores oficiales. Ya en 1987 el interés por su adquisición era tan alto que los especímenes de onza de 1982 llegaron a comercializarse a más de 3.000 dólares la onza. Fecha además en la que hubo emisiones especiales con las marcas de ceca de la Shanghai Mint “S” y de la ceca de Shenyang “Y”.

La pandamanía estaba en marcha. China se encontraba sentada sobre una mina de oro, por así decirlo, decidiendo ampliar su línea de productos para satisfacer la creciente demanda. De tal manera que en 1988 el Gobierno chino decidió acuñar monedas con valores más altos: 5 onzas – 500 yuan, y 12 onzas – 1.000 yuan. Y durante los años 2003, 2005, 2006 y 2009 las autoridades monetarias decidieron acuñar auténticos gigantes de 1 kilogramo de peso y valor facial de 10.000 yuan.

Como ejemplo las monedas fechadas a mediados de la década de 1990 son difíciles de encontrar, y las cifras de acuñación de esos bullion son ahora mucho más bajas que durante su apogeo.

La propia demanda interna de China está empezando a expandirse, y esto puede convertirse en un factor importante en el futuro, tanto para el número de sus siempre controladas acuñaciones, como para su precio de mercado.

Autor/a: José María Martínez Gallego

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