Hallados tres áureos en Pompeya

Hallados tres áureos en Pompeya

Hallados tres áureos en Pompeya 335 400 admin

Las monedas, fechadas entre el 74 y el 79 d.C., escaparon de las rebuscas de los expoliadores de la ciudad en la época antigua y han sido recuperadas ahora en el transcurso de una excavación arqueológica.

A pesar de que las excavaciones en su solar se remontan ya a siglos, la ciudad de Pompeya sigue deparando sorpresas a los arqueólogos. La última de ellas procede de la zona de Porta Ercolano, donde se han documentado tumbas del siglo IV a.C. pero lo que aquí nos interesa más es la recuperación de tres monedas de oro contemporáneas de la erupción del Vesubio que sepultó la ciudad.

Las monedas se encontraron entre los esqueletos de algunos fugitivos de la catástrofe que se refugiaron en una zona comercial. Esta área había sido saqueada poco después de la erupción por expoliadores que se aventuraron en la ciudad para desvalijar sus riquezas. Los saqueadores destruyeron las paredes de la antigua tienda buscando apoderarse de una tubería de plomo y desplazaron los cadáveres pero las piezas de oro siguieron allí hasta nuestros días, cuando la excavación arqueológica llevada a cabo por el Ministerio dei Beni Culturali con la colaboración de investigadores franceses de diferentes instituciones académicas ha conseguido recuperarlas.

Lo que escapó del saqueo antiguo fueron tres áureos fechados entre el 74 y el 77-78 d.C. y una flor de lámina de oro que posiblemente sería un colgante de collar. De las monedas no podemos decir nada puesto que la única foto publicada es el reverso que ven en portada. Parece tratarse del reverso de un áureo de Tito acuñado bajo el reinado de su padre, Vespasiano, entre el 77-78 d.C., correspondiendo a su sexto consulado. El tipo nos muestra a Roma sentada sobre su escudo y apoyada en una lanza, acompañada de dos pájaros y de la loba con los gemelos (RIC II 194).

La rareza de este hallazgo reside en la forma de encontrar las piezas y en su número, puesto que lo habitual es encontrar o bien un áureo aislado, fruto de una pérdida casual, o bien formando parte de un atesoramiento en el que el número de monedas suele ser mayor. En este caso lo más seguro es que alguno de los habitantes de Pompeya que buscó refugio en ese edificio llevara las monedas consigo, pero la muerte le sorprendió en su escondrijo y así es como han llegado hasta nosotros.

Información e imágenes: Sopraintendenza Pompei.

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