Tesoros. Materia, ley y forma

Tesoros. Materia, ley y forma

Tesoros. Materia, ley y forma 310 400 admin

Hasta el próximo 12 de abril puede visitarse en el Museo Arqueológico de Murcia esta interesante exposición. En su catálogo encontramos una completa aproximación a los hallazgos monetarios del sureste peninsular, desde época antigua hasta la contemporánea.

Los tesoros monetarios son uno de los elementos más vistosos de la numismática. Para los estudiosos suponen una de las claves para el avance de esta ciencia por la enorme información que proporcionan desde diferentes aspectos, como la circulación monetaria, los volúmenes de emisión o las seriaciones de las propias emisiones; para los profanos, la acumulación de riqueza y el brillo de los metales preciosos componen un atractivo conjunto que siempre atrae las miradas. La exposición que se muestra en el Museo Arqueológico de Murcia desde el pasado mes de diciembre aúna las dos vertientes: con el gancho de presentar al público los hallazgos monetales más importantes de la región -–que son muchos y muy variados- ofrece una introducción a los elementos más importantes de la moneda y un recorrido por su historia en la zona levantina a lo largo de los siglos.

De este modo, el catálogo que se ha elaborado como complemento de la exposición resulta de gran interés para numismáticos y profanos. La primera parte del texto funciona como una introducción al concepto de moneda, sus principales elementos y su modo de fabricación. Para ilustrar este último aspecto, qué mejor elección que los famosos cuños para los denarios augusteos de Cayo y Lucio encontrados en Calahorra, y que se conservan en el Instituto de Valencia de Don Juan, de Madrid.

El punto de inflexión para la eclosión de la acuñación monetaria en el sureste peninsular fue la llegada de los púnicos y el desarrollo de la II Guerra Púnica. Ejemplo de la moneda que circulaba entonces son los tesoros de Mazarrón y de La Escuera. El primero, descubierto en las cercanías de esa localidad en el siglo XIX, fue uno de los puntos de apoyo en que J. Zobel sustentó su teoría sobre el origen peninsular de las emisiones hispano-cartaginesas. Aunque dispersado en diversas manos y en gran parte fundido, algunas de sus monedas se conservan hoy en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid y pueden verse en esta muestra. Totalmente distinto es el tesoro de La Escuera (San Fulgencio, Alicante), descubierto casi un siglo después y formado únicamente por monedas de bronce, que se conservan en su mayoría en el Museo Arqueológico de Alicante.

El mundo romano-republicano se encuentra representado por el tesorillo de victoriatos de Verdolay (Murcia) y por el de denarios de La Grajuela (San Javier), aunque en el texto y en la muestra se recuerda la convivencia de estas piezas del sistema romano con las amonedaciones indígenas. Tampoco faltan los hallazgos de época imperial (Los Torrejones de Yecla, La Molineta, etc.)

Un periodo especialmente rico en hallazgos en esta región es el andalusí, desde la etapa califal hasta la conquista cristiana -–en el tesoro de La Pita (Alhama de Murcia) aparecen unidos dinares de distintas procedencias y dineros de Alfonso X-, procedentes algunos de ellos del propio núcleo urbano (tesoros de la calle Jabonerías o de la calle San Pedro). Se trata, por regla general, de tesoros muy ricos en número de piezas, en consonancia con las abundantes emisiones monetales que llevaban a cabo los gobernantes andalusíes.

La llegada de la época moderna sigue deparando tesoros como el de maravedíes de la calle San Nicolás, aunque la estrella de esta sección será para muchos la muestra de monedas recuperadas en el pecio de Nuestra Señora de las Mercedes. Por nuestra parte queremos llamar su atención sobre el curioso escondrijo en el que se recuperó el tesoro de la Casa Valderas de Roldán (Torre Pacheco), formado por 44 monedas de oro, las más modernas de Fernando VII, que se encontraban ene l interior de una caña.

El catálogo termina con las emisiones locales realizadas durante la Guerra Civil española, y con la bibliografía conjunta de todos los textos y fichas, pero además se incluye un práctico glosario que contribuye a una mejor comprensión del texto.

En general puede decirse que se trata de un catálogo manejable y útil, tanto por los textos introductorios como por las propias fichas de cada tesoro, redactadas por diferentes especialistas. El formato es muy atractivo, con vistosas ilustraciones, aunque hay que decir que en algunos casos los pies de foto resultan poco legibles por su pequeño tamaño. Es un detalle sin importancia que no resta interés a una obra muy bien concebida y apreciable para cualquier tipo de público.

Isabel Rguez. Casanova

Dra. en Arqueología

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