Moneda hispánica antigua de la antigua colección Huntington

Moneda hispánica antigua de la antigua colección Huntington

Moneda hispánica antigua de la antigua colección Huntington 500 275 admin

La subasta extraordinaria de Jesús Vico S.A. del próximo 26 de junio, dedicada en exclusiva a piezas del monetario de la Hispanic Society, ofrece un conjunto de interesantísimas monedas hispánicas antiguas procedentes de las más importantes colecciones españolas del siglo XIX y de tesoros descubiertos en aquellos años.

El monetario de la Hispanic Society de Nueva York, recopilado entre finales del siglo XIX y principios del XX por su fundador, el magnate y mecenas norteamericano Archer M. Huntington, era considerado hasta su venta la más importante colección de moneda española fuera de nuestras fronteras. Prueba de ello son las piezas que saldrán a subasta el próximo 26 de junio en Madrid de la mano de Jesús Vico S.A., una selección de un millar de lotes que abarcan desde las primeras emisiones hispánicas hasta Alfonso XIII. La exclusividad de la oferta la hace merecedora de un comentario detallado, que esta semana se centra en el capítulo de moneda antigua.

La oferta se compone en su mayoría de moneda hispánica, principalmente de las colonias griegas y fenicias, con algunos añadidos de piezas ibéricas, además de un pequeño conjunto de monedas con leyenda HISPANORVM, sicilianas y del norte de África.

Las primeras acuñaciones hispánicas se llevaron a cabo en las colonias griegas de Emporion y Rhode, de donde tomaron modelo las regiones vecinas tanto del mundo ibérico como del ámbito galo del otro lado de los pirineos. La representación de piezas de esta categoría es francamente notable. Para empezar podemos empezar fijándonos en dos dracmas rodetanas (lotes 1 y 2), especialmente hermosa la primera de ellas por su arte clásico, bien visible en el estilo de la cabeza femenina de anverso, una divinidad que podría identificarse con Arethusa o Perséfone, o quizás con una ninfa local, y los sépalos de la rosa del reverso. Su precio de salida es de 4000 euros.

Junto a ellas encontramos una dracma de las imitaciones galas, las denominadas monedas “à la croix” (lote nº 3), o a la cruz, por la degeneración de la copia del tipo de reverso. Estas piezas aparecen con cierta frecuencia en tesoros españoles relacionados con el final de la II Guerra Púnica, por lo que podrían fecharse ya a finales del siglo III a.C.

A continuación pasamos al recorrido por las emisiones realizadas en la ciudad de Emporiton desde las primeras acuñaciones del siglo V. A la primera etapa pertenecen un pequeño fragmento de óbolo que copia tipos siciliotas, inédito (lote nº 4), y a continuación otros divisores ya conocidos hasta llegar a los que presentan las iniciales del topónimo, acreditando la pertenencia a la ciudad. Pero por lo que son más conocidas las emisiones de esta colonia es por sus dracmas, en un primer momento con la imagen de un caballo parado en el reverso y después con Pegaso, con todas las etapas de su evolución muy bien representadas en este catálogo. De calidad excepcional y rarísima es la dracma con caballo parado a derecha que se oferta con el nº 11 y que sale a subasta a partir de 3000 euros.

De las dracmas con reverso Pegaso con y sin símbolo, y con la cabeza del animal transformada o no en el pequeño geniecillo que conocemos como Chrysaor, tenemos un buen surtido del que podríamos destacar una moneda ya conocida y publicada por Antonio Vives en su clásica obra sobre La moneda hispánica (1926) y considerada durante mucho tiempo una pieza única. Hablamos del ejemplar que sale a subasta con el nº 24, en el que el Pegaso aparece volando hacia la izquierda y no presenta leyenda de reverso. Esta moneda procede del conocido como tesoro de Segaró, descubierto hacia mediados del siglo XIX y publicado por C. Pujol y Camps; posteriormente pasó a formar parte de la colección de Rafael Cervera, comprada por Huntington para la Hispanic. Su precio de salida es de 1000 euros.

Junto a estas monedas es posible encontrar algunas piezas imitadas por los pueblos galos, como los lotes nº 57 y 58, que permiten constatar la evolución estilística y la modificación de algunos elementos. Particularmente interesante en este sentido es la moneda nº 59, en la que los delfines que normalmente rodean la cabeza femenina del anverso han sido sustituidos por la figura de un lobo y un hombre al que podría estar devorando. Esta iconografía nos remite claramente al mundo galo, y en el mismo sentido apunta el hecho de que la moneda fuera comprada en el siglo XIX en Berlín por un erudito español, tal y como se constata en la documentación inédita consultada para la elaboración de este catálogo.

Otro aspecto interesante de este capítulo son las dracmas que presentan ya leyenda ibérica, en algunos casos perfectamente legible y que, en ocasiones, permiten corregir lecturas propuestas con anterioridad. Entre medias, en el catálogo aparecen algunas monedas ibéricas acuñadas por la ciudad de Untikesken, posiblemente el establecimiento ibérico vecino de Emporiton, con el que, en ocasiones, se asimila.

El capítulo dedicado a la moneda hispano-cartaginesa nos ofrece casi una veintena de lotes casi exclusivamente de plata, siclos y divisores. Una gran parte de estas piezas podría proceder del tesoro de Mazarrón (Murcia), de gran importancia numismática porque es el que sirvió de base a Jacobo Zobel (1863 en adelante) para sustentar su teoría de que estas monedas estaban acuñadas en Hispania y no en el norte de África, como hasta entonces se creía. Las monedas de este tesoro se repartieron entre coleccionistas y eruditos españoles y algunas de ellas pasaron al monetario de la Hispanic por medio de la colección Cervera. En su mayoría pertenecen a las series de caballo parado solo o delante de palmera.

Otro de los focos desde donde se difundió el uso de la moneda en la Península fueron las colonias fenicias, como Gadir. De esta milenaria ciudad proceden tres hemidracmas (lotes 100-102), dos de ellas perforadas, un tipo de daño que es muy habitual en estas monedas y en las de la ceca de Ebusus, quizás porque se llevaban colgadas. También del taller gaditano procede un conjunto de bronces que nos ofrece un recorrido por sus emisiones, que mantuvieron sus tipos característicos, los atunes y la cabeza de Melkart, su dios patrón asimilado a Hércules, hasta la llegada del imperio romano.

Malaka es otra de las colonias fenicias representadas monetalmente en este catálogo, junto con Seks y a las que acompañan otras emisiones englobadas en el entorno fenicio-púnico como Olontigi, Abdera, y Sisapo (lotes 131-134) (yacimiento de La Bienvenida, Almodóvar del Campo, Ciudad Real), esta última una ceca hasta hace pocos años sólo conocida por sus emisiones con leyenda latina y a la que hoy en día se atribuyen las monedas con leyenda fenicia ’yrsn publicada siempre como “inciertas” y que, en ocasiones, se habían identificado con Urso, la actual Osuna, también con emisiones latinas.

Es de destacar la calidad que presentan algunos ejemplares de este capítulo de emisiones fenicio-púnicas, que, por regla general, resultan acuñaciones descuidadas. Véanse como ejemplo las dos piezas de Asido (Medina Sidonia, Cádiz) (lotes 134 y 135) o el ejemplar de Bailo (despoblado de Bolonia, Tarifa, Cádiz) (lote nº 137), cuya publicación no hace muchos años permitió completar las descripciones del tipo dadas hasta entonces.

Otro grupo de cecas con representación en esta subasta extraordinaria es el de talleres de la Citerior que emiten con alfabeto del sur, formado por Ikalesken, Kelin y Urkesken. Posiblemente la ceca hispánica que más literatura ha originado en torno a su localización es la de Ikalesken, cuyas emisiones de plata, de difícil sistematización, se difunden por todo el sur peninsular. El catálogo de esta subasta nos presenta un completo surtido de ellas, especialmente denarios de muy buena calidad, como el nº 156, en el que se distingue perfectamente el haz de jabalinas que lleva el jinete y que ha sido uno de los elementos argumentados para identificar su imagen con la de los númidas.

La parte de moneda hispánica del catálogo termina con un bronce de la ceca de Tamusia (lote nº 167), quizás localizada en Villasviejas del Tamuja (Cáceres), en la que se combinan leyendas ibéricas y latina, y un par de piezas de Carthago Nova (lotes nº 168 y 169).

En cuanto a la representación de moneda antigua se completa con un pequeño grupo de piezas procedentes de territorios que tienen una gran relación con Hispania. En primer lugar se presenta un conjunto de cinco monedas de las emisiones acuñadas por los mercenarios ibéricos en Sicilia y que llevan como leyenda HISPANORVM. Aparte del interés numismático de esta emisión, llama la atención que ya entonces, y hablamos del siglo III a.C., estas tropas, que pertenecerían a tribus diferentes, ya se reconocían en Hispania como patria común.

De la Sicilia púnica proceden un par de piezas de bronce (lotes 175 y 176), con tipos muy semejantes a las acuñadas por los cartagineses en la Península y que, además, no son inusuales en nuestro territorio, por lo que no puede descartarse su acuñación en Hispania. Por último, la moneda de la ceca norteafricana de Zilis (lote nº 177), nos trae a la memoria, con sus dos espigas del reverso, las acuñaciones del sur peninsular, con las que tantas concomitancias parecen tener los talleres monetales del otro lado del estrecho.

Además de la calidad de las piezas ofertadas, hay que destacar el valor historiográfico que tienen, ya que con estas monedas se sentaron en el siglo XIX las bases para la sistematización de la moneda hispánica. Antonio Delgado, Celestino Pujol y Camps, Jacobo Zobel de Zangróniz, o Antonio Vives, por citar solo a los más importantes, manejaron estas monedas para la elaboración de sus trabajos. La mayor parte de ellas formaban parte de la gran colección de Rafael Cervera a finales del siglo XIX, y cuando esta fue adquirida por Huntington y llevada a Nueva York, estuvieron muchos años fuera del alcance de los eruditos españoles. Más de un siglo después tenemos de nuevo la oportunidad de ver estas piezas en España y de que vuelvan a las colecciones españolas de donde salieron.

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