Las emisiones castellanas durante la Guerra de Sucesión española

Las emisiones castellanas durante la Guerra de Sucesión española

Las emisiones castellanas durante la Guerra de Sucesión española 500 247 admin

Siguiendo con nuestro repaso a las acuñaciones monetarias realizadas durante la Guerra de Sucesión, vamos a profundizar esta vez en las emisiones del reino de Castilla en sus diferentes cecas.

Tras su entronización, Felipe V se rodeó de excelentes consejeros, como los franceses Orry y Amelot o los españoles Rodrigo Caballero y Patiño. Fue Rodrigo Caballero quien reafirmó y estabilizó el sistema de circulación de dos monedas de plata, la vieja acuñada en Indias y la de cuño nuevo, conocida desde 1716 como provincial, con un 20% de plata menos.

Las primeras emisiones castellanas de vellón de este monarca lo fueron en las Casas de Moneda de Sevilla y Linares, entre 1701 y 1717, de dos maravedíes. Son de muy mala factura, por lo que debieron batirse por necesidad, y conservan los motivos de las emisiones anteriores al monarca, incorporando las flores de lis.

En fecha 1710 encontramos piezas de 4 y 2 maravedíes de cobre acuñadas en Sevilla y Madrid, con una talla de 85 cuartos por libra, 42 ½ piezas de 4 maravedíes por marco. A juicio de Fontecha, esta emisión habría sido solamente un ensayo no adoptado, debido a que estas monedas serían de fácil falsificación, debido a la sencillez de sus motivos. En todo caso, no tuvieron continuidad.

Los mismos eran un monograma coronado en reverso, con leyenda HISPANIARVM REX, y cuartelado con cruz equilátera de castillos y leones en anverso, con fecha y PHILIPPVS y D G. En el anverso se recogían las marcas de valor, ceca y ordinal del rey bajo el monograma. En las piezas batidas en Sevilla se leen bajo el monograma las siglas S V 4 en las monedas de dos maravedíes.

El reinado de Felipe V verá el auge de las emisiones áureas. Ya en 1701 se batieron onzas de ocho escudos, con los mismos tipos que los de Carlos II, con escudo grande de la monarquía en anverso y cruz de Jerusalén, patada en los lóbulos, en su reverso, incorporando como motivos propios de su origen el escusón de Borbón-Anjou y la Orden del Espíritu Santo sobre el Toisón de Oro.

En la ceca sevillana coexistieron como tipos en este año 1701 los batidos con anverso de escudo grande antiguo y los que incluían la novedad del escusón de Borbón citado, si bien a lo largo del mismo año éstos últimos sustituyeron a los anteriores, manteniendo la misma disposición en la leyenda. También se acuñaron doblones de a ocho en Sevilla, desde ese mismo año, en Segovia, desde 1708, y en Madrid, a partir de 1719.

En ellas aparece el Toisón de Oro en el anverso, y las leyendas suelen ser PHILIPPVS V DEI GRATIA en anverso e HISPANIARVM REX en el reverso, más las marcas de ensayador, ceca, valor y fecha de emisión. Los tipos cambiaron en 1728, cuando se comiencen a acuñar onzas en Madrid, y a partir del año siguiente en Sevilla, con el busto del monarca a la derecha en el anverso y leyenda PHILIP y D G HISPAN El IND REX, y el escudo grande de la monarquía con toisón alrededor en reverso, y la leyenda INITIVM SAPIENTIAE TIMOR DOMINI.

Las piezas de cuatro escudos comenzaron a producirse en Sevilla en 1701, y en esta ceca y en Madrid hay emisiones de años diversos. Casas de Moneda con emisiones en un único año son Palma de Mallorca en 1704, Valencia en 1707, Segovia en 1721 y Cuenca en 1725. La principal ceca en la que se acuñaron doblones sencillos, de dos escudos, fue asimismo Sevilla, habiendo también emisiones en Valencia, Madrid y Mallorca. También se emitieron escudos sencillos, con los mismos tipos.

La ley de la moneda de oro era de 22 quilates, siendo los pesos teóricos de las piezas de 67 granos y 13/17 el escudo, 135 granos y 9/17 la de dos escudos, 271 granos y 1/17 los cuatro escudos y 542 granos y 7 2/17 los ocho escudos. Heiss señalaba que los ensayos realizados en ejemplares de Felipe V dieron como resultado una ley de 21 24/32 en todas las unidades desde el escudo sencillo a la onza, y de 21 22/32 en los medios escudos.

Las primeras emisiones argénteas de Felipe V fueron los reales tipo María acuñados en Sevilla 1701, conservándose el sistema metrológico posteriormente en los denominados reales de plata nueva. En junio de 1700 había en funcionamiento en esta Casa de Moneda seis volantes, construidos por el portugués Manuel Fonseca, y que eran utilizados para batir moneda de plata inferior a 8 reales y numerario de oro.

Los reales de tipo María tenían como motivos en su anverso escudo cuartelado y coronado, rodeado del Toisón de Oro, con las armas de Castilla, León y Granada en punta, y la leyenda PHILIPPUS V D G HISPAN REX. En su reverso portaban la leyenda VIRTUTE PROTECTIONE y la fecha, 1701, y en su centro el monograma de María con cruz encima, y a su izquierda R y a su derecha 8.

Se batió en la misma ceca moneda del mismo tipo con la variante en el anverso consistente en la marca S de ceca a la izquierda y la letra M del ensayador a la derecha, en todos los valores argénteos, desde reales sencillos a ocho reales.

Desde 1704 se batió moneda de plata en Sevilla y Madrid con los tipos antiguos, con escudo grande y cuartelado de castillos y leones y un peso de 27,13 gramos, aunque, como apunta Gil Farrés, en ocasiones el mismo se reduce a 24,48. En Segovia se batieron de 1727 a 1729.

Las emisiones de la ceca sevillana, de los que existen ejemplares desde 1704 a 1711, llevan en su anverso la leyenda PHILIPPUS V DEI GRAT, y escudo grande de la monarquía cuartelado y coronado, y en su reverso las armas de Castilla y León cuarteladas en cruz equilátera, y una orla de ocho lóbulos delimitando el campo, dentro de una gráfila, y la leyenda HISPANIARUM REX y la fecha.

En estas monedas aparecen muchas variantes, sobre todo en sus anversos. En ocasiones aparece a los lados del escudo el numeral VIII del valor a la izquierda y a la derecha la S de la ceca y la P de ensayador, arriba y abajo respectivamente. También encontramos la M como sigla de ensayador en las monedas batidas en 1707.

Vemos en las emisiones de plata la subsistencia de dos sistemas ponderales, ya que si el real de a ocho siguió batiéndose según los tipos y pesos antiguos, las monedas de menor facial estuvieron sujetas a fluctuaciones en su peso y ley. En un primer momento se intentó reinstaurar el sistema vigente con anterioridad a 1686, con talla de 67 reales el marco y ley de 11 dineros y 4 granos.

En Madrid se acuñaron en 1706 reales en talla de 84 piezas el marco, 2,73 gramos, de acuerdo con la reforma de la plata de 1686, pero en el año siguiente se rebajó la talla a 75 piezas el marco, 3,06 gramos, con ley de 10 dineros (833,3 milésimas), batiéndose los mismos en el Real Ingenio, de acuerdo con un ensayo llevado a cabo por el ingeniero francés Jean Castaing. La conocida máquina de Castaign fue un invento inglés adoptado en Francia en 1685, en la que la moneda era rodada en una superficie horizontal entre dos barras de acero, teniendo una de ellas grabada en relieve el motivo o diseño del canto.

Estos reales llevaban como motivos del anverso escudo cuartelado y coronado, con lises en escusón, y leyenda PHILIPPVS V D G HISPANIARVM REX, y en el reverso el monograma del soberano coronado, y la leyenda DEXTERA DOMINI EXALTAVIT ME – La diestra del Señor me encumbró (Salmos 117,16)- y la fecha de emisión. Estos reales, batidos en grandes cantidades ese año y el siguiente, tenían la misma ley que las pesetas catalanas acuñadas por el Archiduque Carlos, siendo prácticamente el modelo de la futura peseta, y bastante semejante, como ya comentamos anteriormente, a la libra tornesa de 1726, y del futuro franco.

Afirmaba Paradaltas que estas pesetas seguían en 1847 en circulación, que los reales sencillos se denominaron Real de plata formando dos una peseta, que se acuñaron 1/2 reales, y que las dos monedas Real de plata y medio Real se confundieron después con los nombres de media peseta y Real de vellón. Con ello, según Paradaltas, había en circulación en España tres tipos de reales: el viejo o fuerte, el sencillo o nuevo y este real provincial.

En la Corte se batieron el año 1707 reales de a ocho en cuyo anverso llevaban la leyenda PHILIPPUS V D G, el escudo grande de la Monarquía coronado con escusón de Borbón, a su izquierda la M de la ceca y a su derecha el valor 8. En su reverso portaban la leyenda HISPANIARVM REX y la fecha, y en su centro cruz equilátera con castillos y leones dentro de orla lobulada.

De esta emisión existen variantes, que consisten básicamente en que en el anverso, además de la marca de ceca, encontramos las iniciales de los ensayadores, BR de Bernardo Pedrera y J de José Caballero. Otra variante en este tipo es la emisión de 1709, con leyenda en anverso + PHILIPPUS + V + D + G +.

En el año 1707 se decidió batir moneda de plata en el Ingenio de Segovia de sólo 10 dineros de ley, y talla de 75 piezas el marco, acuñándose reales de a dos y sencillos. En ellas se incluía el monograma real y la leyenda DEXTERA DOMINI EXALTAVIT ME y la fecha de emisión en el reverso, y en el anverso el escudo coronado cuartelado de Castilla y León con escusón de Borbón, flanqueado de marca de ceca y R a izquierda y numeral romano y marca de ensayador a derecha, y la leyenda PHILIP. V. D. G. HISPANIAR. REX.

Para saber más:

CAMPOS Y GONZÁLEZ, V. de, Defensorio de las monedas antiguas de oro y de plata de España y demostración de las labradas desde el año 1700 hasta el de 1746. Evidenciándose lo cierto de su ley, peso, valor y figura, Madrid, 1759.

FONTECHA Y SANCHEZ, R. de, La moneda de vellón y cobre de la Monarquía Española (Años 1516 a 1931), Madrid, 1968.

FRANCISCO OLMOS, J. M. de, “El Toisón de Oro en las monedas españolas”, Crónica Numismática, marzo 2005, pp. 46-48.

FRANCISCO OLMOS, J. M. de, “Propaganda política en la moneda de los Borbones”, en VI Jornadas sobre Documentación Borbónica en España y América (1700-1868), Madrid, 2007, pp. 177-234.

GARCIA CAVALLERO, J., Breve cotejo, y valance de las pesas y medidas de varias Naciones, Reynos, y Provincias, comparadas y reducidas à las que corren en estos Reynos de Castilla, Madrid, 1731.

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HEISS, A., Descripción general de las monedas hispano-cristianas desde la invasión de los árabes, Madrid, 1865, vol. 1.

MARIEN Y ARRÓSPIDE, T.A. de, Tratado General de Monedas, Pesas, Medidas y Cambios de todas las naciones, reducidas a las que se usan en España, Madrid, 1789.

PARADALTAS Y PINTÓ, F., Tratado de monedas: sistema monetario y proyectos para su reforma, Barcelona, 1847.

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RUIZ TRAPERO, M. “El papel de la Epigrafía y Numismática en los estudios de Documentación”, en Primer Congreso Universitario de Ciencias de la Documentación, 14 de noviembre de 2000, pp. 187-216.

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SANTIAGO FERNÁNDEZ, J. de,“Legislación y reforma monetaria en la España Borbónica”, en VI Jornadas sobre Documentación Borbónica en España y América (1700-1868), Madrid, 2007, pp. 403-436.

TAULER FESSER, R., Catálogo de Onzas Macuquinas, www.onzasmacuquinas.com, 2009.

VELDE, F., A Brief History of Minting Technology, Johns Hopkins University, Baltimore, 1997.

VILAR, P., Oro y Moneda en la Historia (1450-1920), Barcelona, 3ª ed., 1974

Pedro Damián Cano Borrego

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