Celebrado el remate en Madrid de Martí Hervera, Soler y Llach y Segarra

Celebrado el remate en Madrid de Martí Hervera, Soler y Llach y Segarra

Celebrado el remate en Madrid de Martí Hervera, Soler y Llach y Segarra 500 258 admin

Buen porcentaje de ventas en todos los capítulos y algunas subidas reseñables en la subasta que las dos firmas barcelonesas y la madrileña celebraron conjuntamente en la capital de España el pasado jueves 25 de octubre.

Un total de 1117 lotes sacaron a subasta el pasado jueves 25 las casas numismáticas Martí Hervera, Soler y Llach y Segarra en el remate que, una vez al año, celebran conjuntamente en Madrid. Se trataba de un catálogo caracterizado por la variedad de piezas seleccionadas, que comprendían desde emisiones griegas hasta moneda española contemporánea, extranjera y billetes y, como no podía ser de otra manera, por su calidad.

El remate se inició con los lotes correspondientes al capítulo de Grecia antigua, y en concreto con una bonita y rara estátera de Síbaris (lote nº 1) fechada a finales del s. VI a. C., con salida en 1400 euros y que se adjudicó en 1600, si bien el precio más alto de esta sección lo obtuvo la estátera áurea de Diodotos I de Bactria a nombre de Antíoco III (lote nº 29), rematada en 18000.

Más animado en pujas y alzas de precios estuvo el capítulo dedicado a la moneda hispánica. Hasta los 1450 euros subió el dupondio de Florentia-Iliberri (lote nº 43) que salía en 1000 y, aunque en valores mucho menores, se vieron subidas como la del denario de Arsaos (lote nº 32) que salía por 90 euros y alcanzó finalmente los 550.

En Roma, los remates más altos llegaron con los áureos imperiales, como el de Nerón con la imagen de Júpiter Custos (lote nº 148), que subió desde 5000 euros de inicio hasta 8200 de adjudicación.

O el de Antonino Pío (lote nº 166), que personificaba la Laetitia (alegría) del imperio en las figuras de Ceres y Proserpina, y que se remató en 7200 euros frente a los 5000 de catálogo.

Sin embargo, la joya de esta sección, y podríamos decir que de toda la subasta, era el denario de Clodio Macer (lote nº 151), que fue rematado por su precio de salida. Aún así, se trató del lote con la mayor adjudicación de la subasta.

Este tremissis de Achila, acuñado en Narbona (lote nº 237), considerado pieza única, no recogida en los principales catálogos, se convirtió en la moneda más cara de entre las visigodas, al ser adjudicada en 5800 euros, bastante por encima de los 4500 de los que partía.

De entre las piezas importantes de la sección de emisiones medievales, hay que destacar los remates en 9000 euros cada uno, sus valores de salida, del medio pacífico de Pedro de Portugal (lote nº 265) y del real de Alfonso de Ávila (lote nº 295).

Ya de los Reyes Católicos, este rarísimo ejemplar de doble excelente, del taller de Sevilla (lote nº 311), se adjudicó en 3900 euros.

Muy notable fue el remate de los dos escudos acuñados en Zaragoza a nombre de Juana y Carlos (lote nº 314), pieza excepcional por su rareza y su estado de conservación sin circular, que alcanzó los 11000 euros en la puja.

El oro de Austrias y Borbones alegró las pujas y así se vieron subidas como la de la onza sevillana de 1641 (lote nº 323), adjudicada en 3100 euros, bastante por encima de los 1800 de salida, o la de esta pieza de dos escudos (lote nº 333), acuñada en Segovia en 1683, en calidad sin circular, que subió desde 3500 euros de inicio a 5200 de remate.

Para concluir con los Austrias, las dos onzas de Carlos II, ambas batidas en Sevilla en 1700 y 1699 (lotes nº 334 y 335), vieron cómo sus precios se elevaban desde 5000 a 7000 euros la primera y de 3200 a 4600 la segunda.

Aunque posiblemente la subida más reseñable de esta sección sea la de esta onza de Méjico de 1736 (lote nº 384), en excelente estado de conservación, que pasó nada menos que de 2400 euros en catálogo a unos magníficos 7400 de adjudicación, es decir, más del triple de su salida.

También fueron batidas en Méjico dos de las onzas que tuvieron más éxito de entre la oferta de piezas de Fernando VI, en concreto las nº 439 y 440, adjudicada la primera en 9000 euros, y la segunda en 3300, ambas por encima de sus precios de inicio de 8000 y 2200, respectivamente.

De Carlos III destacó el remate de este ejemplar de ocho escudos acuñado en Nuevo Reino (lote nº 544), con fecha 1764/3, que salía a la puja por 2800 euros y consiguió rematarse en 6600.

Las grandes piezas en oro continuaron siendo las triunfadoras entre las variadas emisiones de Fernando VII; entre los remates más altos tenemos el de este ejemplar de 320 reales del año 1822 (lote nº 782), de Madrid, adjudicado en 4500 euros.

Otra de las subidas reseñables de la subasta se produjo en el remate de esta pieza de dos pesetas de 1870 (lote nº 908), con brillo original y en calidad sin circular, que salía a la puja por 750 euros y se adjudicó en 1800.

También muy rara y en calidad sin circular se presentaba esta pieza de cuatro pesos acuñada en Manila en 1882 (lote nº 953), que partía de 2800 euros en catálogo y fue rematada en 3450.

El capítulo de moneda extranjera deparó igualmente subidas muy destacables y alguna que otra sorpresa, como el remate en 1300 euros de este soberano de Jorge III (lote nº 1073), cuando su inicio se situaba en tan solo 400.

En más del doble de su salida se adjudicó este rublo de Pedro I (lote nº 1101), que pasó de 600 euros a 1700, dentro de un pequeño conjunto de monedas rusas que obtuvieron muy buenos resultados.

La notafilia fue el colofón a la subasta, una sección en la que destaca la adjudicación por 2700 euros de este billete de 1000 pesetas de la emisión del 1 de mayo de 1895 con la imagen del conde de Cabarrús (lote nº 1113).

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