Sorpresa andalusí en el último remate de Áureo & Calicó

Sorpresa andalusí en el último remate de Áureo & Calicó

Sorpresa andalusí en el último remate de Áureo & Calicó 500 264 admin

Este extraordinario dinar bilingüe del 98 de la hégira se ha convertido en la estrella de la subasta de mayo de la firma barcelonesa al adjudicarse en 30000 euros frente a los 4000 de salida. También se vieron fuertes subidas en las grandes piezas de oro españolas y de los territorios europeos del imperio.

La subasta en sala de este mes de la firma barcelonesa apostaba fuerte por las emisiones de los territorios europeos de la corona española, aunque el catálogo comenzaba con capítulos breves de moneda antigua, tanto griega y romana como hispana. De estos primeros capítulos hay que reseñar la notable subida de un denario acuñado en la ceca de Tarraco (lote nº 21) durante las guerras civiles de los años 68-69 d.C., que salía a subasta por 200 euros y se ha adjudicado en 1300.

El pequeño apartado de emisiones visigodas vio el remate del tremis de Mentesa de Gundemaro (lote nº 91) en 1450 euros; el de Egica de la misma ceca (lote nº 98) en 1600 y el de Sisebuto en Tude (lote nº 94) en 1700, algo por encima de los 1500 de inicio, mientras que la pieza más cara de esta sección, la de Sisebuto en Bracara (lote nº 93), no se vendió.

Sin duda ha sido una agradable sorpresa la extraordinaria subida experimentada por el dinar bilingüe de las primeras emisiones de al-Andalus (lote nº 100), en concreto del año 98 de la hégira, ejemplar en excelente estado de conservación, que vio como su precio en catálogo de 4000 euros se multiplicaba hasta la adjudicación final en 30000, alzándose así con el título de remate más alto de esta puja.

Buena salida tuvo el pequeño capítulo dedicado a las emisiones monetarias de papas españoles de la familia Borgia o Borja (lotes 137-141), que se vendió en su totalidad en precios por encima de su salida y lo mismo sucedió con las monedas de la Orden de Malta. La misma acogida tuvieron las monedas a nombre de los Reyes Católicos acuñadas en los Países Bajos.

Estas emisiones españolas en territorios europeos tuvieron en general, una acogida excelente, de la que son buena muestra los remates del ducado acuñado en Nápoles (lote nº 173) a nombre de Carlos I, que subió de 4000 euros a 5300; el doble cruzado de Felipe III (nº 205) rematado en 11500 euros, pero especialmente el ángel inglés, de la ceca de Londres (lote nº 201), de Felipe II, que salía en 9000 euros y se adjudicó en 21000.

Por el doble de su inicio (pasó de 3000 a 6000 euros) se vendió el raro escudo napolitano de Felipe IV (lote nº 224) y también subieron bastante las adjudicaciones de los soberanos y dobles soberanos acuñados en los Países Bajos por el mismo monarca.

También se hicieron hueco entre los remates más altos las grandes piezas de oro acuñadas en España y en los territorios americanos, como la onza nº 248, acuñada en Lima en 1698, que salía a subasta por 6000 euros y se remató en 19500.

Hasta los 26000 euros llegó la onza nº 317, acuñada en Guatemala en 1755 por Fernando VI, y que tenía un precio en catálogo de 19000 euros. Otras monedas del mismo monarca también alcanzaron precios muy altos, como la onza nº 324, adjudicada en 15000 euros, o la nº 330, en 9500.

Por más del doble de su inicio se adjudicó la pieza de cuatro escudos acuñada por Carlos III en Lima en 1762 (lote nº 380), ya que salía en 6000 euros y alcanzó los 15000. En 9000 se vendió la onza del mismo monarca de Méjico 1761 (loe nº 413) y en 8200 la de la misma ceca de 1767 (lote nº 414).

También se vivieron altos remates en el capítulo dedicado a las emisiones de los infantes españoles en territorios italianos. Así la pieza de ocho dopias de Fernando de Borbón Parma (lote nº 596), cuyo precio de salida era de 9000 euros, se remató en 14000.

Ya con Fernando VII, en pleno siglo XIX, la onza de Guadalajara de 1821 (lote nº 658), llegó hasta los 9500 euros de adjudicación, frente a los 6000 de salida, si bien es verdad que en esta etapa de la amonedación española contemporánea los precios estuvieron más moderados.

De las monedas del siglo XX nos habíamos fijado en algunas pruebas como las de 10 y 25 céntimos de la II República (lotes nº 860 y 861) que salían a la puja en 3000 euros cada una y se adjudicaron por 4800 y 3200, respectivamente. Con el mismo precio de inicio, la prueba de peseta de Franco de 1944 (lote nº 862), con el retrato de Benlliure en anverso, se vendió en 3400 euros.

Otro capítulo amplísimo en el catálogo de esta subasta en sala era el dedicado a la amonedación extranjera, en la que, si bien no se vivieron grandes sorpresas, si hubo buenos resultados de ventas con porcentajes de subidas aceptables. Muestra de ello fue el remate de todo el conjunto de piezas de Cuba, que se vendieron en casi su totalidad y en su mayoría por encima del valor de salida.

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