Dinero libre: pasado y presente

Dinero libre: pasado y presente

Dinero libre: pasado y presente 330 400 admin

¿Qué es el dinero? ¿Quién lo hace? ¿De dónde viene? ¿A dónde va? Todos lo utilizamos. Se habla mucho de él y más hoy en época de crisis. Lo necesitamos para comprar cosas. Trabajamos mucho para conseguirlo. Ahorramos para momentos difíciles o para jubilarnos. Entonces, ¿por qué no sabemos cómo funciona? ¿Cómo es posible que en épocas de bonanza haya demasiado? ¿De dónde ha salido? ¿Y por qué de repente en épocas de crisis hay demasiado poco? ¿Por qué de pronto la gente está sin trabajo, sin casa, luchando para pagar los recibos? ¿A dónde ha ido todo ese dinero? ¿Lo retiran las autoridades?

Lo curioso del asunto es que la mayoría del dinero que hay en España y, para el caso, en el mundo entero, lo crean los bancos con unos pocos clics en sus ordenadores. Prácticamente de la nada, como los magos, los bancos sacan el dinero de sus chisteras, es decir crean dinero cuando dan créditos o préstamos. Nosotros lo utilizamos como dinero real, pero en realidad es crédito, un préstamo que hay que devolver y cuando se devuelve, desaparece. Esto no es un truco de magia, es como se crea nuestro dinero. Lo malo es que los bancos cobran un interés sobre este dinero, viven de esto. Por ello, mientras la economía va bien, los bancos prestan cuanto más mejor. Más ganan ellos. Más préstamos, más hipotecas, más créditos significa más dinero y antes de que nos demos cuenta, los precios de las cosas se disparan.

“Unha Estrela”. Moneda complementaria utilizada en mercados de Santiago, Pontevedra y la Coruña. La primera edición fue en 2012 pero hay del 2013 y del 2014.

Pero si los bancos dan demasiado dinero a demasiadas personas, a más y más empresas y particulares, les cuesta devolver este dinero y de pronto nos encontramos con que muchos préstamos no se pagan y los bancos dejan de prestarlo. Entonces de repente no hay dinero suficiente. Se cierran negocios, la gente pierde su trabajo, las casas van cambiando de propietarios y bajan los precios. Esto es lo que en realidad ha creado la crisis y las grandes depresiones históricas.

A lo largo de la historia de la economía nada ha cambiado. La deuda aumenta y los bancos ganan. Más deuda, más dinero. Todo esto es un círculo vicioso. Préstamos. Deuda. Dinero. Mientras no se cambie esto no vamos a tener economías estables. Mientras los bancos creen el dinero a base de préstamos y créditos estaremos metidos en este proceso de endeudamiento, pero no tiene por qué ser así.

“Emergency script” moneda complementaria que circuló durante la “Gran Depresión”. Long Branch. NJ. 1934

Pero hay otras maneras de crear dinero. De hecho ya hay muchos movimientos de moneda social complementaria en funcionamiento en la actualidad en una España grande, libre y diversa que hace uso de las innovadoras economías solidarias.

En esta página http://www.billetesmunicipales.com/regiogeld.htm hemos comenzado a elaborar un mapa de la moneda social española de la actualidad, así como algún que otro ejemplo de moneda complementaria del mundo. Iniciativas de este tipo se llevaron a cabo en España durante la Guerra Civil, pero aún están muy poco estudiadas.

Una de las soluciones que los economistas han planteado ante este problema es la reforma del sistema monetario, devolviendo el poder financiero a los municipios, a la administración local regional creando así un dinero distinto.

0, 25 euros del Ayuntamiento de Corbera de Llobregat 2003

Si creamos nuestras propias monedas complementarias al euro, locales, regionales y municipales con un interés negativo como sugirió Silvio Gesell, y aun Proudhon, hace más de un siglo, se podría reducir hoy la enorme y asfixiante deuda y en consecuencia el continuo aumento de las diferencias sociales entre ricos y pobres. Como dijo Karl Marx “la propiedad es un robo”, con todas sus limitaciones, y la crítica gratuita y casi feroz que hizo de Proudhon aquí cobra sentido si nos detenemos a pensar en el dinero como algo que nos divide entre ricos y pobres.

Conocer las teorías de estos economistas nos ayuda a comprender hacia dónde puede evolucionar el dinero en el futuro y, al mismo tiempo, a entender el funcionamiento de las emisiones locales que se desarrollaron en España durante la Guerra Civil.

Pierre Joseph Proudhon (1809-–1865), fue un economista, sociólogo, filósofo político y revolucionario francés, considerado, junto con Bakunin y Kropotkin, uno de los padres del pensamiento anarquista y de su primera tendencia económica, el mutualismo. El primer representante del liberalismo, a mediados del siglo XIX estableció la hipótesis de que la caída en el valor de los bienes y productos básicos perecederos no es reflejado por el dinero y el dinero así consigue un privilegio, una ventaja sobre estos productos, por lo que sugirió que se podría obligar al dinero a tener una cuota de un descuento adicional, para evitar así que el dueño del dinero obtenga una ventaja ante los propietarios de los productos perecederos, simplemente esperando a que pase el tiempo y finalmente explotando así esta ventaja que tiene el dinero sobre los que no lo tengan.

Su solución a este dilema era equiparar los productos en descomposición al dinero a través de los bancos de bienes. En estos bancos de bienes el dueño de una máquina de escribir por ejemplo, podría invertir en una máquina de escribir y volver después de 20 años por esta nueva máquina de escribir entregando la antigua de igual valor. Así se evitaba el efecto de los productos de desintegración mediante la mejora del trueque.

Moneda complementaria de la CCC “Comisión de Compras en Común”. Barcelona 1937.

Silvio Gesell fundó la Freiwirtschaftslehre (doctrina de la libre economía). En 1906 escribió su libro más famoso, El orden económico natural. Se le conoce sobre todo por su apoyo a una moneda que se depreciaría con el tiempo, en intervalos programados, en la que los usuarios irían descontando porciones a la que se suele llamar dinero de interés negativo o moneda oxidable. A diferencia de Proudhon, propuso no resolver la discrepancia entre la decadencia de bienes y estabilidad de la moneda con las mercancías, sino que le añadió un valor amortizable al mismo dinero, un tiempo de vida limitado o una cuota de descuento de un porcentaje en decremento del valor inicial para así evitar el acaparamiento de dinero con una demora similar a la de los costos de transporte de las mercancías. Así se evita que acumulen el dinero unos pocos ricos, que obtienen una ventaja económica esperando las fluctuaciones del mercado y comprando en consecuencia más barato, o incluso generando las fluctuaciones del mercado y pueden aumentar artificialmente los precios, lo que es especulación pura.

Para evitar esto, Gesell propone crear un dinero cuyo poder adquisitivo invariable es garantizado mediante el ajuste continuo de la demanda a la oferta por la administración de la “Libre Moneda”.

Un dinero libre debería ser un dinero con un interés negativo, es decir una moneda que gradualmente pierda su valor. Según cita textual de Gesell: “la libre moneda se aceptará por su valor nominal en todas las cajas públicas y transacciones comerciales, siempre que el poseedor haya llenado debidamente las casillas de fechas vencidas con las correspondientes estampillas pro-circulación”.

¿La libre moneda como dinero del Futuro? ¿No tendría esto sentido hoy? ¿Por qué no se ha implantado nunca este sistema? Hubo tímidos intentos en Wörgel (Austria) hasta que se prohibió y hoy hay numerosas monedas complementarias con interés negativo, pero son anecdóticas. ¿A qué estamos esperando?

Gesell habló de la necesidad de una reforma monetaria ya a principios del siglo XX, han pasado casi 100 años y seguimos igual. A pesar de los esfuerzos de Keynes, gran conocedor y estudioso de Gesell después de la II Guerra Mundial, sus sugerencias nunca prosperaron por motivos poco ortodoxos. La propuesta de Keynes de una moneda internacional no prosperó nunca porque a los que prestan el dinero, a los ricos, los bancos y las grandes fortunas, no les interesa; después de todo viven del interés que tiene el dinero, de modo que un dinero que cada día valga menos no interesa. No tiene interés, propiamente dicho.

Hans Langelügkte publica en 1925 un trabajo titulado Tauschbank und Schwundgeld als Wege zur zinslosen Wirtschaft: Vergleichende Darstellung und Kritik der Zirkulationsreformen von P.J. Proudhons und Silvio Gesells sobre la importancia que tienen para un dinero sin intereses las monedas con valor amortizable y los bancos de trueque. En sus ideas, el dinero oxidable tiene que pagar una cuota o bien pierde su valor con el tiempo y obliga al usuario a gastarlo cuanto antes, o bien a pagar un valor “tiempo” añadido al dinero por medio de una tarifa.

Esto resulta hoy en día de enorme actualidad. Si el dinero tuviese un interés negativo, si perdiese su valor al igual que lo hace una manzana, se gasta antes, es decir está en circulación continuamente y, valga aquí la metáfora de la manzana, se come antes de que se pudra y no se acumulan más de las que se puedan comer, cosa que hoy por hoy desgraciadamente no pasa con el dinero. Podríamos ahorrar en tiempo, es decir establecer bancos de tiempo donde lo que se consigue es tiempo libre, que es lo que ahora compramos con nuestro dinero ahorrado.

Es muy conocido el hecho de que la libre circulación de dinero crea riqueza. Mientras circula el dinero, la economía va viento en popa. Los problemas comienzan cuando se estanca el movimiento circulatorio del dinero. Cuando la gente guarda el dinero y no se lo da a los bancos, las constructoras, los cines etc., ahí es cuando comienzan los problemas de verdad.

La revista alemana de socio economía ZfSÖ en su nº 174-5 del año 2012, con motivo del 150 aniversario de Silvio Gesell, publicó numerosos artículos científicos sobre las reformas propuestas por este autor y sus implicaciones en la resolución de las crisis económicas.

En ella, por ejemplo, Edoardo Beretta nos recuerda la urgencia que tiene la creación de esta asociación AIV (Silvio Gesells Internationale Valuta-Assoziation Zeitschrift für Sozialökonomie 174-175/2012 http://www.sozialoekonomie-online.de/ZfSO-174-175). Según este autor, los avances de Gesell vuelven a cobrar sentido más que nunca, porque antes no estábamos tan interconectados como lo estamos hoy. Los elementos principales del plan de Gesell, con la moneda internacional y un banco de bancos con oficinas por todo el mundo, con una sola autoridad monetaria internacional, serían suficientes para ser reconocidos por lo menos como un principio de igualdad. Desde él se podrían establecer ciertas normas para los bancos centrales y reglas de juego, del valor del dinero, para todo el mundo, emitiendo el papel moneda que hiciese falta y retirando ese dinero siempre y cuando los precios de los productos subiesen o por el contrario cuando los precios de los productos bajasen.

Otro estudioso que ofrece soluciones es Peter Brass (PeterBrass@web.de Essay 1: “Model of a neutralised currency and exchange system for central banks” = Beschreibung der Grundidee. Essay 2: “Model of a protected currency area for developing countries” = Beschreibung der Möglichkeit diese Idee auf einen begrenzten Währungsraum zu übertragen”. Essay 3 – “Financial crisis explained by the theory of Freigeld”= Meine Sichtweise auf das bestehende monetäre Systems. Essay 4 – “Complementary currencies and the global economy” = Eine Beschreibung wie diese Idee auf den Euroraum übertragen werden könnte, sowie einige grundsätzlichen Gedanken zur (Nicht)Neutralität des Geldes. http://www.sehrglobal.blogspot.de), quien presentó en la última conferencia sobre monedas complementarias celebrada en Utrecht, varios trabajos sobre economía global, monedas para países en desarrollo, un modelo matemático de intercambio de monedas y divisas para bancos centrales y, sobre todo, su magnífica explicación de la crisis en términos gesellianos aplicando la teoría del Freigeld, es decir, la “libre moneda”.

¿No es, o debería ser, el dinero como el agua -valga aquí el símil- un bien necesario para la vida, escaso y limitado? ¿No debería tener un interés negativo? ¿Una especie de desgaste? Al igual que el agua que bebemos hoy es la misma agua que bebían los dinosaurios, el dinero debería ser una especie de moneda tiempo virtual tipo “bitcoin” que hay que ganarse, pero que a su vez es limitada en cantidad y volátil.

“Boniatos” del Mercado Social de Madrid. 2013

Desde la “Gran Depresión” una cualidad extraordinaria de la moneda complementaria emitida entonces tenía lo que los especialistas del tema llaman hoy “demurrage”. Según Hugo Godschalk (“Does Demurrage matter for complementary currencies?” International Journal of Community Currency Research. 16 D, 2012, pp. 58-69) “Demurrage se define como una reducción del valor incorporada a una moneda a lo largo de un tiempo”. Se trata de una cualidad extraordinaria de unas monedas locales que se iniciaron en la Gran Depresión. La idea de que exista un dinero que se “oxide”, es decir, que tenga incorporado un valor de depreciación se basa en las ideas de “libre moneda” que hemos visto antes brevemente del teórico monetario Silvio Gesell.

Este aspecto es lo que nos interesa de Berreta y Gesell y es lo que llevamos ya tiempo estudiando en cuanto se refiere a la socio-economía española de la actualidad y aun del pasado; de hecho hemos localizado y nos enorgullece poder afirmar que somos los primeros que han demostrado que este tipo de dinero (Schwundgeld), dinero de interés negativo, ha existido en España con anterioridad (véase Schwundgeld Español: https://panoramanumismatico.com/articulos/schwundgeld-espanol-dinero-con-interes-negativo/).

Retirar el poder de crear dinero de los bancos y devolvérselo al pueblo en un proceso estable de forma democrática y transparente es lo que proponen muchos movimientos alternativos hace ya tiempo. La historia ha demostrado que los bancos en épocas de bonanza económica crean demasiado dinero contribuyendo a las burbujas y la crisis y demasiado poco en épocas malas, aumentado aún más el desempleo y la recesión. Los bancos ponen la mayoría del dinero en mercados financieros y burbujas inmobiliarias invirtiendo demasiado poco en el sector privado fuera del sector financiero, como pequeñas empresas, etc.

Cada vez hay más voces que desconfían de la banca, de los que tienen el control de la imprentas del dinero, y se habla cada vez más de la necesidad de una banca ética moderna. Tampoco es suficiente crear más consejos reguladores y supervisores de bolsa como los que ya tenemos y que una y otra vez han demostrado ser insuficientes. Tampoco le podemos quitar el poder sobre las imprentas del dinero a los bancos para dárselo a los políticos, sino que más bien tenemos que crear juntas populares nuevas, independientes, que terminen lo que se inició en la Guerra Civil con el Frente Popular y los tímidos intentos que mencionamos antes de crear un dinero libre de influencias del poder bancario y político, una libre moneda como las cédulas al trabajo de Montoro (Córdoba).

Todos los estudios que he citado anteriormente son la base para abordar el estudio de las monedas complementarias con interés negativo españolas. Es muy triste ver que en España han existido billetes con valor negativo y no se sepa, ni se hable de ellos.

El mundo está cambiando y nos estamos enfrentando a nuevos retos reales en el futuro, como el incremento de la población mundial, el cambio climático, y los recursos naturales cada vez más escasos. Ahora mismo todo esto es imposible porque el dinero está enfermo, está corrompiendo el mundo en todas las capas de la sociedad moderna. Tenemos que arreglar esto: poner al dinero a trabajar en favor de la sociedad, en vez de en su contra. ¿Qué mejor forma de cambiar esto, entonces, que atacando el fondo del problema, el mismo dinero, como ya se hizo en España en Montoro, en 1936?

Prof. Wilko von Prittwitz

UNED, Madrid

www.wilko.tv; www.BilletesMunicipales.com

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